¿POR QUÉ ALGUNAS ZONAS NO SE PASTAN CUANDO PARECE NECESARIO?
Es una de las preguntas que más nos hacen. A menudo se piensa que el objetivo de un rebaño es limpiar las zonas con más hierba o matorral. Sin embargo, el pastoreo consiste en gestionar un territorio a lo largo del año, no en aprovechar todas las parcelas al mismo tiempo.
Cada día, el ganadero debe tomar decisiones teniendo en cuenta factores como:
- Las necesidades nutricionales del rebaño.
- La calidad y el estado del pasto.
- La época del año.
- La rotación de las distintas parcelas.
- La reserva de determinadas zonas para un aprovechamiento posterior.
- La compatibilidad con otros usos del territorio, como la siega, la agricultura o la caza.
Por este motivo, es completamente normal que algunas zonas permanezcan sin pastar durante semanas o incluso meses. En ocasiones se reservan para corderas recién destetadas, para aprovechar un rebrote más adelante o simplemente porque, en ese momento, existen pastos de mayor calidad que permiten mantener mejor la condición corporal del rebaño.
Las ovejas tampoco son máquinas de desbroce. Como cualquier otro animal, seleccionan parte de su alimentación según sus necesidades y el estado de la vegetación. Un rebaño bien manejado busca un equilibrio entre la salud de los animales y el aprovechamiento del territorio. Pretender que las ovejas consuman cualquier planta en cualquier momento no solo es poco realista, sino que puede perjudicar tanto al rebaño como al propio pasto.
Cuando un pueblo mantiene un rebaño de forma continuada durante varios años, los beneficios son acumulativos. La vegetación se aprovecha de manera más equilibrada, disminuye la acumulación de biomasa y el territorio evoluciona gradualmente. El pastoreo no produce cambios inmediatos, sino que mejora el paisaje mediante un manejo constante y planificado.
